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Stephie Cardona, también conocida como KunstbyStephie, es una artista afincada en Berlín cuya obra está muy influida por los viajes, la tipografía y esos momentos cotidianos que generan conexión. Su trayectoria artística empezó con la poesía y evolucionó hacia una mezcla de diseño gráfico y tipografía que captura experiencias personales y descubrimientos culturales. Inspirada por el universo desenfadado de David Shrigley, abraza el humor y la emoción en su arte, creando piezas que llegan a un público amplio.
Detrás del arte →
¡Hola! Genial, gracias :)
Siempre me ha encantado crear, desde muy pequeña. Después del instituto me mudé bastantes veces, y lo único que de verdad daba vida a un hogar nuevo y vacío era el arte en las paredes. No sabía muy bien dónde encontrar piezas originales y asequibles, ¡así que creé las mías! Cuando por fin me instalé en mi casa actual en Berlín (y tras un poco de insistencia de mis seres queridos), decidí abrir mi propia tienda, KunstbyStephie, para compartir mi arte con el mundo.
Mis mayores aficiones, aparte de dibujar, son viajar, la tipografía y la poesía, y descubrir nuevas cocinas y bebidas, así que todo esto tiene un papel enorme en mi arte.
David Shrigley. Vivía en Londres el año en que su estatua del pulgar hacia arriba estuvo en Trafalgar Square, y me enamoré. Él me hizo ver que el arte no tiene por qué ser tan intenso: también puede ser una fuente de humor y desenfado.
Mi trayectoria artística empezó en realidad con la poesía; a menudo me cuesta sacar las palabras de la cabeza y convertirlas en frases, pero sobre el papel me salen de forma muy natural. Por eso, gran parte de mis primeros trabajos eran solo palabras. Ahora experimento más con gráficos, inspirados sobre todo en mis viajes, pero sigo incorporando mi amor por las palabras a través de la tipografía.
Como la mayor parte de mi arte se inspira directamente en lo que pasa a mi alrededor, mi trabajo y mi vida están muy entrelazados. Siempre estoy pensando en la próxima idea creativa y tengo listas y listas en el móvil (debería organizarlas en algún momento) con fragmentos de ideas que se me ocurren a lo largo del día. Ahora intento equilibrar un poco más el trabajo reservando un momento concreto para crear y dar vida a esas ideas, y dando por terminada la jornada después.
Para mí, crear es un ejercicio bastante terapéutico y quiero desconectar por completo mientras lo hago. Normalmente preparo una cafetera, pongo algo de música (seguramente R&B) y enciendo una vela: crear un ambiente tranquilo me permite disfrutar plenamente del proceso.
Para mí, el arte es conexión humana y emoción; trasciende el idioma, pone en valor la cultura y ofrece un sentido de pertenencia. Puede unir a las personas al despertar emociones, algo a lo que todo ser humano en esta tierra tiene acceso. Me parece precioso: siempre necesitamos más motivos para conectar entre nosotros, y el arte nos los da.


Cuando no estoy de viaje, vivo en Berlín, Alemania. La ciudad es increíblemente internacional, y eso influye muchísimo en mi arte. Aquí no paro de aprender y descubrir nuevas comidas, expresiones y formas de vivir de decenas de culturas con solo salir por la puerta, y me resulta tremendamente inspirador.
Siempre he querido ser una persona madrugadora, pero por desgracia mi ritmo circadiano no me lo permite. Donde más creativa me siento es en las horas tranquilas de la noche; vamos, en plena madrugada, cuando casi todo el mundo duerme y yo estoy inquieta y necesito una vía de escape creativa.
Sé fiel a ti; es lo único que puedes ofrecer al mundo que nadie más puede dar. Y lánzate, aunque estés temblando de miedo.
La mayor parte de mi arte nace de un lugar muy personal. Me inspiro en lo que está pasando en mi vida en ese preciso momento, ya sea descubrir la cocina del país por el que estoy viajando o las emociones de las que no consigo librarme (como el amor, el desamor o la ansiedad). Son temas que, alegres o tristes, resuenan con muchísima gente. Por eso, muchos clientes me escriben para contarme cómo les ha llegado mi trabajo, ya sea por unas palabras que les tocaron la fibra o por un plato de su ciudad natal que aparecía en él: ¡es sin duda lo mejor de compartir mi trabajo!
Me encanta viajar, descubrir restaurantes nuevos, ir al bosque, a galerías de arte y al cine: cualquier cosa que me permita explorar, aprender y sentir pasión. También paso una cantidad rarísima de tiempo en jardines botánicos; tienen algo que los hace mágicos.
Sin duda, una introvertida extrovertida: soy una persona muy sociable, pero al final del día lo único que me permite recargar pilas y sentirme yo misma es pasar un buen rato completamente a solas.
¡Encontrar tiempo! Tengo mil y una ideas que cuesta hacer realidad cuando el día solo tiene 24 horas.
Quiero despertar cierta sensación de conexión o pertenencia con mi trabajo, aunque solo se traduzca en una sonrisa o una risita de quien lo mire.
¡Gracias, Stephie!


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