Winter Berry Branches
Rosana Laiz Blursbyai
Novedad
La cocina es donde más se mira el arte, aunque nunca a propósito: con el primer café, mientras hierve la pasta, a mitad de una larga cena. También es una de las estancias donde un póster puede permitirse ser un poco divertido. Te contamos qué colgar sobre la mesa, qué apoyar en la encimera y qué motivos te dan hambre en el buen sentido.



La mesa es el ancla de la cocina, y la regla es la misma que sobre un sofá: deja que el arte ocupe unos dos tercios del largo de la mesa. Con un matiz – aquí lo miras sentado. Cuélgalo un poco más bajo de lo habitual, con el borde inferior 25–30 cm por encima de la mesa, para que siga a la vista por encima de los platos.
Uno grande o dos, uno al lado del otro. Sobre una mesa de unos 140 cm, suele funcionar un 70x100 en horizontal o dos 50x70. A una mesa redonda le sienta bien un solo póster; una mesa larga admite una pareja o una fila corta. ¿No lo tienes claro? Prueba con tu mesa aquí abajo.
Calculadora de tamaños
Elige el mueble, introduce su ancho y mira qué encaja – con el tamaño, la separación y la altura a la que colgarlo.
100x140 cm · horizontal
Un póster grande que marca el tono – la pared habla por sí sola. Cubre alrededor del 78 % del ancho de la mesa.
Descubre los pósters 100x140Cinco composiciones para una pared de cuadros →Basado en nuestra guía para colgar cuadros: 20–25 cm por encima del mueble, 6 cm entre marcos y el borde superior a 210 cm del suelo como máximo. Alturas de mueble estándar y un techo de 240 cm.
Un marco apoyado en la encimera, contra la pared, es el arte más fácil de la casa: sin taladrar, y lo cambias cuando te apetezca. Elige cualquier tamaño de 21x30 a 50x70 – lo bastante grande para verse por encima de la tostadora y lo bastante pequeño para caber bajo los armarios altos. Para dar profundidad, pon un marco pequeño delante de uno más grande.
Mantenlo lejos de la placa y del hervidor. El vapor y las salpicaduras no le sientan bien a ningún póster. Un marco con cristal lo protege, y un sitio al final de la encimera lo deja fuera de la línea de fuego.
Toda cocina tiene un sitio donde empieza el día: una mesita, dos sillas, las tazas buenas. Dale un póster que marque el tono y empezará a parecer tu propia cafetería – de esas donde el café es gratis y nadie te mete prisa.
La tipografía y los dibujos a línea son lo que mejor encaja en estos rincones. Se leen desde la otra punta de la estancia y no se toman demasiado en serio.
Los motivos gastronómicos funcionan mejor cuando son un poco gráficos o un poco clásicos – rara vez ambas cosas en la misma pared. Elige un camino y deja que el color lo una a la estancia: rojo y azul para una cocina con mucha vida, verdes suaves y marrones para una más tranquila.
Tipografía y trazos rápidos que se leen desde la otra punta de la estancia – y que hacen sonreír a quien cocina.
Fruta, pan y botellas, pintados con paciencia. Aportan calma sobre una mesa larga.
Para el rincón donde empieza el día. Con uno basta; con dos, ya es una cafetería.
Limones, naranjas y manzanas dan color a una cocina blanca sin cambiar ni un solo armario.
¿Quieres tenerlo todo resuelto de una vez? Estas paredes de nuestras páginas de inspiración están pensadas para cocinas y rincones de comedor, con todos los pósters y marcos en un mismo sitio.
Un poco más bajo que en otros sitios, porque lo ves sentado: con el borde inferior 25–30 cm por encima de la mesa. La calculadora de arriba te muestra la altura para tu mesa.
Sobre todo los tamaños más pequeños, de 21x30 a 50x70 – en la encimera, en una balda o en una pared estrecha entre los armarios. Encima de la mesa de comedor puedes apostar por algo más grande: un 70x100, una pareja de 50x70 o, sobre una mesa larga, un póster XL de 100x140.
Sí. Mantenlos lejos de la placa y del hervidor, y elige un marco con cristal, así las salpicaduras caen en el cristal y no en el póster.
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